“Rostro de ferritina” es como le dicen los influentes de las redes sociales al aspecto cansado, amarillento y con ojeras que, según afirman, es una señal de que tu cuerpo no recibe hierro suficiente. La deficiencia de este también es un tema común en las publicaciones de médicos, enfermeros, asesores de bienestar y otras personas que trabajan en el ámbito de la salud.
Aunque esto pueda parecer otra tendencia de salud de internet, la falta de hierro es la deficiencia nutricional número uno a nivel mundial y una de las más ignoradas. En Estados Unidos, afecta a casi uno de cada tres adultos, una cantidad desproporcionada de los cuales son mujeres.
En referencia al hierro que las mujeres pierden a través del sangrado menstrual, Soumya Rangarajan, una geriatra en Ann Arbor, Míchigan, dijo: “Cuando eres una mujer de veintitantos o treinta y tantos años, creo que cosas como la deficiencia de hierro se descartan como una parte normal de la vida”. Dijo que se hizo revisar los niveles de hierro después de toparse con las publicaciones en las redes sociales de una colega sobre la deficiencia de hierro.
En publicaciones en las redes sociales, algunas mujeres que luego fueron diagnosticadas con deficiencia de hierro describen haberse quejado de fatiga y que los médicos les dijeron que era solo un síntoma de una vida ocupada y estrés.
¿Cómo diagnostican los médicos la deficiencia de hierro?
El hierro, un mineral que se encuentra en muchos alimentos, es importante para producir hemoglobina, una proteína de los glóbulos rojos que transporta el oxígeno a través de la sangre. La ferritina, otra proteína, almacena hierro en el cuerpo.
La deficiencia de hierro puede ser resultado de pérdida de sangre, de no comer suficientes alimentos ricos en hierro, de la incapacidad del cuerpo para absorber el hierro que ingiere, del embarazo, de la diálisis u otros factores. La fatiga es un síntoma característico, pero los médicos también prestan atención a la caída del cabello, los dolores de cabeza, la falta de aire, los mareos y, en casos extremos, a la pica, un antojo de cosas que no son alimentos, como hielo, pintura, tiza, papel o tierra. La inflamación de la lengua y los cambios en las uñas también pueden ser síntomas en casos graves.
Los médicos pueden detectar la deficiencia de hierro analizando tus niveles de hemoglobina. Pero debido a que la prueba no mide la ferritina, por lo general no muestra una caída hasta que tus reservas de hierro ya están agotadas de manera significativa. Como resultado, el análisis de sangre estándar puede pasar por alto a alguien con deficiencia de hierro, dijo Angela Weyand, una hematóloga pediatra de la Universidad de Míchigan.
De hecho, los niveles de ferritina son el mejor reflejo del almacenamiento total de hierro, y una prueba de ferritina puede detectar la deficiencia de hierro en las primeras etapas, antes de que se convierta en anemia, la forma más grave de disminución de hierro.
En una prueba de ferritina, la deficiencia de hierro se caracteriza por un nivel de ferritina inferior a 30 nanogramos por mililitro. Muchos médicos argumentan que el límite para un diagnóstico debería ser más alto, indicando deficiencia de hierro cuando la ferritina cae por debajo de 50 nanogramos por mililitro, especialmente para las mujeres o las personas que tienen síntomas.
La Sociedad Estadounidense de Hematología ha propuesto un borrador de directrices que adoptaría ese umbral para las personas con síntomas o factores de riesgo como el sangrado menstrual abundante o el embarazo, y se espera que las recomendaciones se publiquen a finales de este mes.
La brecha en los niveles de hierro entre mujeres y hombres comienza durante la pubertad, cuando las niñas empiezan a menstruar, y no se cierra hasta la menopausia, cuando la pérdida mensual de sangre de las mujeres por fin se detiene, dijo Weyand. “Es toda una vida de estas pacientes con deficiencia de hierro, y no es como si dejaras de menstruar y de inmediato estuvieras repleta de hierro”, añadió. “Puede tomar algo de tiempo recuperarse”.
Pero muchas mujeres que tienen periodos abundantes no se dan cuenta de que tienen deficiencia de hierro porque no se les hacen pruebas para detectarla. Y muchas pruebas utilizan la anemia, la forma más severa, como criterio para diagnosticar la deficiencia de hierro. En un artículo de revisión de 2021, los autores informaron el hallazgo de que la deficiencia de hierro —medida por la ferritina, no solo por la anemia— afectaba al 48 por ciento de las 271 mujeres evaluadas en un evento de carrera en Singapur que dijeron que se consideraban “en forma y saludables”.
El Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos recomienda hemogramas completos de rutina durante el embarazo, otro momento en el que el hierro puede agotarse. Pero esta directriz señala solo a las pacientes que ya tienen anemia y no a aquellas que tienen el hierro bajo pero no tienen anemia, dijo Weyand.
En agosto de 2024, el Grupo de Trabajo sobre Servicios Preventivos de Estados Unidos, un panel de expertos independientes que hace recomendaciones sobre exámenes de salud preventiva, dijo que no había suficiente evidencia para recomendar a favor o en contra de examinar a pacientes embarazadas que no son anémicas para detectar deficiencia de hierro.
¿Hay otras afecciones que contribuyan al hierro bajo?
Varias afecciones pueden disminuir la absorción de hierro independientemente de la dieta. Los pacientes con antecedentes de cirugía bariátrica o gástrica pueden experimentar una absorción deficiente de hierro, ya que el procedimiento altera la parte del intestino donde ocurre la absorción. La infección por H. pylori o el uso prolongado de algunos medicamentos utilizados para tratar el reflujo ácido también pueden contribuir a la absorción de hierro.
Imo Akpan, una hematóloga y profesora asociada de medicina en el Centro Médico Irving de la Universidad de Columbia, dijo que la enfermedad inflamatoria intestinal y la enfermedad celíaca pueden dañar el revestimiento intestinal que el hierro necesita atravesar, lo que afecta la absorción. Algunos pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal pueden experimentar pérdida de sangre, lo que también conduce a deficiencia de hierro.
La inflamación crónica, por afecciones como enfermedades autoinmunitarias, enfermedad renal, insuficiencia cardíaca o cáncer, eleva una hormona llamada hepcidina que interrumpe la absorción de hierro en el intestino, sin importar cuánto hierro oral esté ingiriendo alguien. Si no se trata, puede progresar a lo que se llama anemia por inflamación crónica, dijo Akpan. “En estos pacientes”, añadió, “por lo general manejamos su deficiencia de hierro con infusión de hierro intravenoso porque esto superará la influencia de la hepcidina”.
Debido a que los síntomas del hierro bajo son tan poco específicos, cualquiera de ellos es razón suficiente para pedirle a un médico un panel de hierro completo, no solo una prueba de ferritina. “También podría ser un millón de cosas más, lo cual es lo que lo hace tan difícil”, dijo Nate Wood, especialista en medicina interna y director de medicina culinaria en la Escuela de Medicina de Yale.
Si se descartan el sangrado y la ingesta inadecuada, dijo, empieza a buscar afecciones que puedan afectar la absorción, como la enfermedad celíaca, enfermedades inflamatorias intestinales como la de Crohn o la colitis ulcerosa, una infección por H. pylori, antecedentes de cirugía bariátrica o intestinal o tomar medicamentos supresores de ácido como el omeprazol, que pueden reducir cuánto hierro absorbe el cuerpo.
¿Cómo se trata la deficiencia de hierro?
Depende de qué tanta deficiencia de hierro tenga una persona y qué esté causando la deficiencia.
Los suplementos de hierro pueden tomarse por vía oral o ser administrados por vía intravenosa por un profesional médico autorizado. Las pastillas de hierro se recetan de forma común para los niveles bajos de hierro, pero una cantidad importante de personas que las toman experimentan efectos secundarios gastrointestinales, dijo Weyand.
Por lo general, los médicos recetan una pastilla para tomar cada dos días, en dosis de 65 miligramos a 100 miligramos de hierro. Si los niveles no han mejorado después de tres meses, es posible que el paciente necesite recurrir a tratamientos alternativos como las infusiones de hierro, dijo Toby Richards, profesor de cirugía en la Universidad del Este de Londres que dirige la Iron Clinic, la cual ofrece infusiones de hierro.
Pero estos tratamientos no identifican necesariamente la causa raíz de la deficiencia, dijo Wood. Las infusiones y pastillas abordan el problema central solo si la deficiencia se debe a una ingesta inadecuada, dijo. Si es causada por sangrado, mala absorción, una mayor necesidad de hierro u otras afecciones, el suplemento de hierro debe ir acompañado de un tratamiento para la causa subyacente.
¿Deberías empezar a tomar un suplemento de hierro por si acaso?
Aunque puede ser tentador recurrir a un suplemento ante la primera señal de fatiga, los expertos advierten no hacerlo.
Tomar hierro si en realidad no tienes una deficiencia puede provocar una sobrecarga de hierro, lo cual puede hacerte sentir tan cansado como si tuvieras una deficiencia. Y en personas con hemocromatosis, una tendencia genética a absorber demasiado hierro, los suplementos pueden causar daños graves con el tiempo, con lesiones en el hígado, el corazón y el páncreas.
“El cuerpo es como Ricitos de Oro con todo, incluido el hierro”, dijo Wood.
Más allá de tomar suplementos, existen formas naturales de obtener más hierro.
La carne y los mariscos contienen una forma de hierro llamada hierro hemo, el cual se absorbe más fácilmente que el hierro que se encuentra en los frijoles, las verduras de hoja verde y los granos fortificados.
Combinar el hierro de origen vegetal con alimentos que contienen vitamina C, como los cítricos, los frutos rojos, los pimientos o los tomates, ayuda a que el cuerpo absorba más cantidad. Wood recomienda platillos como lentejas con tomates, frijoles con salsa o un cereal fortificado con hierro cubierto con frutos rojos.
Los vegetarianos necesitan casi el doble de hierro al día que las personas que comen carne, ya que sus cuerpos absorben menos del mineral, dijo Wood. También es mejor evitar el té, el café o los lácteos un par de horas antes o después de comer alimentos ricos en hierro, ya que pueden bloquear la absorción, añadió.






