Exponerse al sol durante unos minutos puede contribuir a la producción de vitamina D, necesaria para mantener los huesos y los músculos saludables. Sin embargo, cinco minutos no garantizan una cantidad suficiente de vitamina D para todas las personas, ya que influyen el tono de piel, la hora del día, la estación del año y la ubicación geográfica.
Además, pasar tiempo al aire libre puede favorecer la actividad física y ayudar a reducir el estrés. La clave es disfrutar del sol con precaución: la exposición excesiva a los rayos ultravioleta puede dañar la piel y aumentar el riesgo de cáncer. Por ello, especialistas recomiendan protegerse del sol y no depender únicamente de él para obtener vitamina D.





