Las autoridades de Italia aprobaron una serie de medidas de seguridad, entre ellas un nuevo delito, para castigar de forma más severa a los alborotadores y responsabilizar financieramente a sus padres por actos de vandalismo y saqueo.
Esto ocurre luego de violentas protestas en varias ciudades de Italia como Milán y Bolonia, donde se congregaron bandas de jóvenes para sembrar caos y atacar a policías.
La primera ministra Giorgia Meloni en las redes sociales al presentar el decreto dijo: «No hay nada revolucionario en vandalizar y robar. El vandalismo y el robo no son una forma de protesta, son actos delictivos».
Con ello, cualquier persona que participe en un grupo de al menos cinco personas y ponga en peligro la seguridad pública durante las protestas se enfrenta a una pena de hasta 5 años de prisión y una multa máxima de 20 mil euros.
Las penas aumentan si se ocultan los rostros o si hay personas heridas.
Asimismo, la Policía podrá detener a jóvenes de entre 14 y 17 años, incluso si no cometieron ningún delito, siempre que existan pruebas de que representan un peligro, ampliando así los poderes que anteriormente se aplicaban únicamente a los adultos.





