Tamaulipas cuenta con importantes recursos potenciales de gas natural, pero su extracción mediante fracturación hidráulica, conocida como fracking, enfrenta dos grandes obstáculos: la disponibilidad de agua y las inversiones necesarias para desarrollar los yacimientos.
De acuerdo con información publicada este miércoles 28 de octubre de 2026, un escenario elaborado por la consultora Wood Mackenzie estima que desarrollar alrededor de mil pozos en las cuencas de Burgos y Sabinas-Burro-Picachos requeriría una inversión aproximada de 10 mil 200 millones de dólares durante nueve años.
Uno de los principales desafíos es el consumo de agua. Un solo pozo de gas no convencional puede requerir hasta 75 mil metros cúbicos de líquido para realizar la fracturación de las rocas, mientras que una operación a gran escala podría demandar millones de metros cúbicos al año.
La preocupación se centra en evitar que el desarrollo energético afecte el abastecimiento de agua para las familias, la agricultura y los ecosistemas. Por ello, especialistas analizan alternativas como el uso de agua salada de formaciones profundas y el reciclaje del líquido utilizado durante las operaciones.
Sin embargo, el proyecto todavía no cuenta con autorización para iniciar la explotación mediante esta técnica. Por ahora, el Gobierno federal ha permitido realizar estudios para evaluar la disponibilidad de agua salada profunda y determinar si existen condiciones para avanzar.
Además del agua, se necesitaría infraestructura especializada, equipos de perforación, proveedores y financiamiento suficiente para hacer viable la extracción.
El potencial gasero de Tamaulipas representa una oportunidad para reducir la dependencia de las importaciones de gas natural, pero su aprovechamiento dependerá de que se demuestre su viabilidad económica y ambiental. Por el momento, las inversiones estimadas son parte de un escenario de desarrollo y no recursos ya comprometidos.





