Bogotá.- El hallazgo de una maleta con el cuerpo sin vida de la modelo e influencer colombiana Natalia Villalba, de 36 años, en un apartamento de alquiler temporal en Bogotá ha desatado una investigación que apunta a la posible participación de dos ciudadanos extranjeros. La víctima, originaria de Cúcuta, llevaba varios días sin comunicación con su familia antes de que una trabajadora de limpieza descubriera el cadáver en la ducha del inmueble.
La escena fue perturbadora. El cuerpo presentaba evidentes signos de violencia, aunque las autoridades aún no han revelado la causa oficial del deceso. La habitación, rentada a través de la plataforma Airbnb desde principios de junio, se convirtió en el foco de una pesquisa que busca reconstruir los últimos movimientos de Villalba.
La mujer tenía previsto abandonar el apartamento días antes de ser encontrada, pero dejó de responder mensajes y llamadas. Su madre, Claudia Villalba, relató la angustia que precedió a la tragedia: «Desde el jueves no me respondió. Tampoco le entraban los mensajes ni las llamadas».
Dos extranjeros en la mira
Las investigaciones se centran en dos individuos que compartieron el espacio con la modelo en sus últimas semanas. Un ciudadano estadunidense permaneció con ella los primeros días de su estancia, mientras que un británico ingresó después y abandonó el lugar poco antes del macabro descubrimiento.
Los agentes analizan grabaciones de seguridad y registros de acceso al edificio para determinar los movimientos de ambos. Hasta ahora no se han reportado detenciones, pero las pistas apuntan a que alguno de ellos podría tener información crucial.
Evidencias y ausencias clave
En la escena se recolectaron dos pasaportes con apellidos diferentes, aunque solo uno estaba vigente. Este detalle ha añadido complejidad a la identificación del perfil de la víctima y sus vínculos internacionales.
Sin embargo, el teléfono celular de Natalia no ha sido localizado. Para los investigadores, recuperar ese dispositivo es prioritario, ya que podría revelar sus últimas comunicaciones y contactos. La familia confirmó que otras pertenencias seguían en el lugar, lo que hace más extraña la desaparición del móvil.
La modelo vivía en Bogotá desde hacía más de una década y viajaba con frecuencia al extranjero, aunque no se le conocía una pareja estable. Su madre admitió desconocer muchos detalles de sus actividades profesionales, lo que ha dificultado trazar un círculo cercano de sospechosos.






