La Guardia Costera de EE UU interceptó el pasado 5 de septiembre un buque de carga entre Cuba y México que transportaba combustible con destino a la Isla, según informaron este viernes los guardacostas en un comunicado oficial.
La embarcación de unos 91 metros de eslora, identificada como Grace, fue interceptada en aguas del mar Caribe cuando, según la nota oficial, el buque empleaba tácticas habituales de la llamada «flota oscura», es decir, utilizando métodos de navegación que intentaban ocultar sus movimientos o dificultar su rastreo.
La embarcación fue abordada por un equipo táctico de los guardacostas y escoltada hasta el puerto de Progreso, en el estado mexicano de Yucatán, donde inspectores de la Marina mexicana confirmaron la presencia de «grandes cantidades de combustible» en los tanques de lastre. El buque transportaba además varios contenedores con «combustible probablemente ilícito», aunque no se explica por qué su procedencia sería ilegal. No parece una alusión a una posible violación de las sanciones de EE UU, sino al origen dudoso del producto.
La Guardia Costera no precisó la cantidad total de combustible hallada ni explicó cuál era su origen. Tampoco cómo determinaron que el destino del Grace era Cuba, pero indicaron que esa evaluación se basaba “en información de inteligencia”.
El comunicado informa además que la Guardia Costera también abordó y detuvo otra embarcación más pequeña, el Jaira Provider, a comienzos de este verano. Tampoco cumplía los estándares y, según determinaron las autoridades, transportaba combustible ilícito hacia Cuba. Esta embarcación, con bandera de San Cristóbal y Nieves, llevaba unos 794.936 litros, según información que otorgó la Guardia Costera al New York Times.

«Los actores de la flota oscura que emplean tácticas engañosas para participar en actividades ilícitas no escaparán a la justicia»
Los guardacostas no comunicaron de dónde provenía el combustible de las dos embarcaciones interceptadas, pero sí informaron al NYT que el último puerto de escala de ambos barcos había sido Colón, Panamá.
«El alta mar no es un refugio para la ilegalidad», afirmó el almirante Kevin Lunday, comandante de la Guardia Costera, en declaraciones recogidas en el comunicado. «Los actores de la flota oscura que emplean tácticas engañosas para participar en actividades ilícitas no escaparán a la justicia», añadió.
“En apoyo de la política del Gobierno de EE UU y en coordinación con otras agencias estadounidenses y socios internacionales, la Guardia Costera de EE UU continúa realizando operaciones para combatir las actividades marítimas ilícitas”, remata la nota oficial.
Además de la vigilancia de la Guardia Costera estadounidense, en los últimos meses EE UU ha mantenido una presencia aérea frente a la costa atlántica de México, en la península de Yucatán, presuntamente controlando buques susceptibles de romper el cerco petrolero impuesto a Cuba por Washington.
En los últimos meses, EE UU ha convertido el suministro de petróleo y derivados a Cuba en uno de los principales frentes de presión sobre el Gobierno de La Habana. Desde enero de este año, Washington ha utilizado sanciones, amenazas comerciales y vigilancia marítima y aérea para impedir que terceros países abastezcan de hidrocarburos a la Isla, al mismo tiempo que mantiene una excepción que sí permite la venta de combustible de empresas estadounidenses a negocios privados cubanos. Esta vía ha convertido a EE UU en la principal fuente de importaciones de carburantes a Cuba, superior a las transacciones de combustible venezolano en los tiempos de Chávez.





