Tomar agua mineral todos los días puede ser una decisión saludable para la mayoría de las personas, siempre que se elija una versión sin azúcar y con un contenido adecuado de sodio. Aunque durante años han circulado mitos sobre sus posibles riesgos, la evidencia científica muestra que esta bebida hidrata igual que el agua natural y, además, puede aportar minerales beneficiosos para el organismo.
El agua mineral se obtiene de manantiales naturales y se caracteriza por contener minerales como calcio, magnesio, bicarbonato, sodio y potasio. En algunas variedades también se encuentra gas carbónico de forma natural o añadido posteriormente, lo que da origen al agua mineral carbonatada o con gas.
En los últimos años, esta bebida ha ganado popularidad como alternativa a los refrescos y otras bebidas azucaradas. Sin embargo, la pregunta sigue siendo la misma: ¿es realmente buena para la salud consumirla todos los días?
La hidratación sigue siendo su principal beneficio
Especialistas en salud coinciden en que el principal beneficio del agua mineral es el mismo que el del agua simple: mantener una hidratación adecuada. La hidratación es indispensable para regular la temperatura corporal, transportar nutrientes, lubricar las articulaciones y eliminar desechos a través de la orina y el sudor. Organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS) destacan que el acceso a agua potable segura es uno de los pilares de la salud pública.
Además, investigaciones recientes indican que el agua con gas hidrata igual que el agua sin gas, ya que el dióxido de carbono no modifica la capacidad del organismo para absorber líquidos.
Puede aportar minerales beneficiosos
Una de las principales diferencias entre el agua mineral y otras aguas embotelladas es su contenido de minerales. Dependiendo del manantial de origen, algunas marcas aportan cantidades apreciables de calcio y magnesio, dos minerales relacionados con la salud ósea, la función muscular y diversos procesos metabólicos.
La OMS reconoce que, aunque el agua no sustituye una alimentación equilibrada, sí puede representar una fuente complementaria de estos minerales, especialmente en regiones donde la ingesta dietética es baja.
¿Ayuda a la digestión?
Otra de las afirmaciones que ha despertado interés es su posible efecto sobre el aparato digestivo. Algunos estudios han observado que el agua mineral carbonatada podría favorecer el tránsito intestinal y aliviar algunos síntomas de estreñimiento leve en determinadas personas. No obstante, revisiones recientes concluyen que la evidencia todavía es limitada y que los beneficios no se presentan en todos los casos.
Por ello, los especialistas consideran que el agua mineral puede formar parte de un estilo de vida saludable, pero no debe verse como un tratamiento para problemas digestivos.
Una aliada para reducir el consumo de refrescos
Uno de los beneficios más respaldados por expertos en nutrición es que el agua mineral puede convertirse en un sustituto de los refrescos y otras bebidas con azúcar. Al no aportar calorías ni azúcares cuando se consume en su versión natural, representa una opción que ayuda a disminuir la ingesta de bebidas asociadas con obesidad, diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares.
Además, muchas personas encuentran más agradable el sabor del agua con gas, lo que facilita alcanzar la cantidad diaria recomendada de líquidos.
¿Puede dañar los dientes?
Uno de los mitos más extendidos es que el agua mineral con gas desgasta el esmalte dental. La realidad es más matizada. El dióxido de carbono vuelve ligeramente más ácida al agua carbonatada; sin embargo, el efecto erosivo del agua mineral sin azúcar es considerablemente menor que el de los refrescos o bebidas con azúcares añadidos. El verdadero riesgo para la salud bucal proviene del consumo frecuente de bebidas azucaradas y ácidas.
¿Tiene desventajas?
Aunque para la mayoría de los adultos sanos el consumo diario es seguro, existen algunas situaciones en las que conviene moderarlo. Las bebidas carbonatadas pueden provocar sensación de distensión abdominal, gases o incrementar las molestias en personas con reflujo gastroesofágico.
Asimismo, algunas aguas minerales contienen niveles relativamente elevados de sodio, por lo que quienes padecen hipertensión arterial o enfermedad renal deberían revisar la información nutricional antes de consumirlas de manera habitual.
Hasta el momento, la evidencia científica respalda que el agua mineral puede formar parte de una dieta saludable y que su consumo diario es seguro para la mayoría de la población. Su principal ventaja sigue siendo favorecer una adecuada hidratación y, en algunos casos, aportar minerales beneficiosos.
No obstante, los expertos coinciden en que no existen pruebas sólidas de que «desintoxique» el organismo, acelere el metabolismo o cure enfermedades, afirmaciones que suelen difundirse en redes sociales sin respaldo científico. Como ocurre con cualquier alimento o bebida, la recomendación es elegir versiones sin azúcar, revisar el contenido de sodio y mantener una alimentación equilibrada que cubra las necesidades nutricionales del organismo.
Con información del Centers for Disease Control and Prevention y World Health Organization






