EL PROBLEMA DE SALUD QUE TIENE UNO DE CADA DOS MEXICANOS Y MUY POCOS LO SABEN

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El hígado graso se ha convertido en un problema de salud silencioso en México, afectando a cerca de la mitad de la población sin que muchos lo sepan. Esta condición, estrechamente vinculada con hábitos alimenticios y estilos de vida poco saludables, avanza sin síntomas evidentes en sus primeras etapas, lo que dificulta su detección oportuna.

Mientras tanto, especialistas advierten que su impacto podría convertirse en una de las principales amenazas para la salud pública en los próximos años si no se toman medidas de prevención y diagnóstico temprano.

¿Qué es el hígado graso?
El hígado graso (esteatosis hepática) es la acumulación excesiva de grasa en las células hepáticas. Se divide en dos tipos: no alcohólico (asociado a obesidad, diabetes, colesterol alto) y alcohólico. Suele ser silencioso, pero puede causar cansancio o dolor abdominal, y si no se trata con cambios en el estilo de vida, puede progresar a cirrosis.

Afecta a cerca del 25% de la población mundial, y de acuerdo con datos del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y la Secretaría de Salud, en 2026 en México más del 60% de adultos padecen de algún grado de este padecimiento, si a eso se le suman los casos leves la cifra puede alcanzar el 64%, esto representa decenas de millones de personas.

Tipos y causas principales:
Enfermedad por hígado graso no alcohólico (EHGNA): Ocurre sin consumo excesivo de alcohol, frecuentemente ligado al síndrome metabólico (obesidad, resistencia a la insulina, dislipidemia). En el país, cerca de 80% de las personas que padecen diabetes también desarrollan hígado graso, lo que puede dificultar

Enfermedad por hígado graso por alcohol: Resultado del alto consumo de alcohol.

Síntomas, diagnóstico y riesgos
La mayoría de las personas no presentan síntomas. Cuando ocurren, pueden incluir:

Fatiga o cansancio.
Molestia o dolor en la parte superior derecha de abdomen.
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El diagnóstico se realiza mediante ecografías (ultrasonido), análisis de sangre y, a veces mediante una biopsia. Si no se atiende a tiempo y se revierte, puede derivar riesgos como inflamación (esteatohepatitis), fibrosis, cirrosis (cicatrización) o cáncer de hígado.

Tratamiento y manejo
Actualmente no existen medicamentos específicos aprobados para la mayoría de los casos, por lo que el manejo se basa en cambios en el estilo de vida:

Pérdida de peso: Bajar de peso de manera gradual es la medida más efectiva.
Dieta: Reducir azúcares refinados y grasas saturadas.
Ejercicio: Aumentar la actividad física.
Evitar alcohol: Esto es indispensable para casos de hígado graso alcohólico.

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