El consumo excesivo de sal es uno de los factores que pueden contribuir al desarrollo de presión arterial alta, una condición que aumenta el riesgo de enfermedades del corazón y accidentes cerebrovasculares.
Gran parte del sodio que consumimos no proviene únicamente de la sal que agregamos al cocinar, sino también de productos procesados como sopas instantáneas, embutidos, botanas y algunos alimentos envasados.
La Organización Mundial de la Salud recomienda que los adultos consuman menos de 2 mil miligramos de sodio al día, equivalentes a menos de 5 gramos de sal. Sin embargo, muchas personas superan esa cantidad sin darse cuenta.
Para cuidar la salud, se recomienda revisar las etiquetas de los productos, moderar el consumo de alimentos muy salados y elegir con mayor frecuencia frutas, verduras y alimentos frescos.
Reducir la sal poco a poco puede ayudar a cuidar la presión arterial y favorecer la salud cardiovascular a largo plazo. Además, mantener una alimentación equilibrada, realizar actividad física y acudir a revisiones médicas periódicas son medidas importantes para prevenir complicaciones.





