En un giro inesperado para los mercados internacionales, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, reveló este lunes que su administración se encuentra en la antesala de concretar un histórico pacto comercial de carácter bilateral con el gobierno de México.
La declaración del mandatario tuvo lugar durante un multitudinario mitin político celebrado en la localidad de Park City, Kansas, donde interrumpió su discurso sobre política interna para lanzar un mensaje directo sobre la relación económica con su vecino del sur.
«No vamos a perder 150 mil millones de dólares con México y nosotros estamos cerca de un gran acuerdo que bajará esa cifra muchísimo (…) hasta cero. Porque estamos perdiendo mucho dinero», dijo Trump sin dar más detalle sobre las negociaciones de dicho acuerdo.
«México y Estados Unidos estamos muy, muy cerca de llegar a un acuerdo para un magnífico tratado comercial», externó de manera categórica el presidente estadunidense ante sus simpatizantes.
La carrera contrarreloj antes de las elecciones del 3 de noviembre
El reporte de la agencia Reuters subraya un escenario en el que ambas delegaciones buscan aprovechar una ventana de oportunidad política clave antes de que se agote el tiempo.
Desde la perspectiva de los analistas bilaterales, la aceleración de los trabajos entre los equipos de la presidenta Claudia Sheinbaum y la Casa Blanca responde a la urgencia de amarrar el pacto previo a las elecciones de mitad de periodo en Estados Unidos, programadas para el martes 3 de noviembre, donde el Partido Republicano se juega el control total del Congreso.
Para México, la firma de este convenio interino representa una victoria estratégica urgente.
El gobierno federal ha presionado activamente para obtener un alivio inmediato y la reducción de los aranceles estadunidenses aplicados al acero, el aluminio y los automóviles ensamblados en territorio mexicano, sectores que han resentido las trabas comerciales tras el vencimiento y la falta de renovación del T-MEC en su formato trilateral original a mediados de este año.
Energía y candados a China: las cartas fuertes de Washington
Por el lado estadunidense, las negociaciones se han centrado en imponer estrictas condiciones regulatorias para proteger su mercado interno.
Fuentes cercanas al proceso señalan que la administración de Trump condicionó el retiro de aranceles a que México endurezca de forma severa las reglas de contenido regional automotriz para frenar el avance de las inversiones de China en el sector.
Asimismo, las conversaciones bilaterales han incluido una fuerte presión de Washington para concretar alianzas e intercambios obligatorios entre empresas del sector energético de ambos países.
Se proyecta un esquema similar al firmado previamente con naciones asiáticas como Corea del Sur, diseñado para que México aumente de forma masiva la compra de productos energéticos e hidrocarburos provenientes de la Unión Americana, brindando estabilidad a los productores locales norteamericanos.





