La era de Rafa Márquez al frente de la Selección Mexicana arrancó con un saldo de dos derrotas y dos empates tras caer 2-0 ante Chile, un inicio que deja dudas operativas pero que el DT asume como un proceso de autoevaluación para observar jóvenes promesas y ajustar la contundencia del equipo.
La Selección Mexicana cerró una complicada Fecha FIFA tras caer por marcador de 2-0 ante el combinado de Chile, resultado que selló el inicio de la era de Rafa Márquez al frente del banquillo tricolor con un saldo negativo de dos derrotas y dos empates en esta primera etapa de trabajo.
En conferencia de prensa posterior al encuentro, el «Kaiser» expresó su descontento con el funcionamiento general del equipo, señalando de manera puntual las desconcentraciones defensivas al momento de cubrir los desmarques a las espaldas de la zaga. Asimismo, el estratega explicó que buscó conformar la alineación más competitiva posible administrando las cargas físicas de aquellos futbolistas con menor actividad previa.
Pese a los marcadores adversos, el técnico nacional rescató aspectos positivos del fogueo internacional, destacando la oportunidad de observar el desempeño de jugadores jóvenes en escenarios de alta exigencia. Márquez añadió que esta experiencia le permitirá a su cuerpo técnico ajustar las metodologías de entrenamiento para afinar la contundencia, tanto en el área rival como en la zona defensiva.
Finalmente, el entrenador tricolor aseveró que más que preocuparse se ocupa en el desarrollo y funcionamiento de sus dirigidos, entendiendo que estos compromisos sirven para evaluar la materia prima disponible de cara a los torneos oficiales. Enfatizó que realizará una autoevaluación analítica y sin precipitaciones junto a su equipo de trabajo para determinar a los mejores elementos disponibles en las siguientes convocatorias





