El tejuino es una bebida tradicional mexicana, con arraigo en Guadalajara. El interés por los beneficios para la salud de este fermentado de maíz ha incrementado, planteando si el consumo diario resulta positivo. Estudios indican que aporta probióticos naturales que favorecen el bienestar.
Esta preparación se clasifica como cerveza de bajo grado alcohólico. Su elaboración consiste en germinar maíz con agua, cocerlo para hidrolizar azúcares y fermentar la malta con piloncillo. Este método genera un perfil nutricional que capta la atención de especialistas.
Impacto en el sistema gastrointestinal
Durante la fermentación del tejuino se desarrollan bacterias benéficas y ácidos orgánicos, como el láctico, málico y acético. La Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader) documenta que estos microorganismos contribuyen al buen estado del sistema digestivo y al equilibrio intestinal.
Las investigaciones respaldan relatos populares que asocian esta bebida con el alivio de malestares como la diarrea. Al ingresar al tracto digestivo, los microorganismos actúan sobre el microbioma humano, estabilizando las funciones intestinales y mejorando la absorción de nutrientes.
El Consejo Nacional de Humanidades, Ciencias y Tecnologías (Conahcyt) explica que el tejuino desplaza a las bacterias patógenas causantes de infecciones. Este efecto protector se potencia al añadir sal y limón, ingredientes que facilitan la eliminación de microorganismos dañinos.
Prevención de padecimientos cardiovasculares
Más allá de la salud estomacal, las bebidas fermentadas son fuente de compuestos con actividad biológica. Estos elementos se relacionan con la prevención de padecimientos sistémicos, ya que el consumo de probióticos influye en la regulación del metabolismo.
Los datos compartidos por especialistas indican que los compuestos del tejuino ayudan a prevenir enfermedades cardiovasculares y la hipertensión. Existe una correlación entre la ingesta de fermentados tradicionales y un menor riesgo de desarrollar condiciones crónicas como diabetes y osteoporosis.
Análisis del consumo diario
Ante la evidencia de sus propiedades, surge la duda sobre la viabilidad de beber tejuino todos los días. La ingesta frecuente proporciona un suministro constante de probióticos que fortalecen el sistema inmunológico, pero los especialistas sugieren evaluar la cantidad ingerida.
El uso de piloncillo aporta un nivel considerable de azúcares. Por ello, aunque las bacterias ácido-lácticas son favorables, el consumo diario debe realizarse con moderación para evitar un excedente calórico. Personas con problemas de glucosa deben consultar a un médico.
En conclusión, el tejuino es una bebida funcional que ofrece ventajas comprobadas para la salud digestiva y cardiovascular. Su integración en la dieta regular resulta positiva si se mantiene un equilibrio adecuado, aprovechando sus propiedades ancestrales sin comprometer el bienestar.






