Los bebés y niños pequeños necesitan actividad al aire libre para fortalecer cuerpo y mente, pero también requieren cuidados especiales durante el calor. El cambio climático provocado por el ser humano está haciendo que las olas de calor sean más largas, intensas y extendidas, lo que aumenta los riesgos para los más pequeños.
Gran parte de Estados Unidos sufrió la semana pasada una cúpula de calor. Esto vuelve más urgentes las preguntas sobre cómo mantener seguros a los niños, señaló la Dra. Katherine Williamson, pediatra de Rady Children’s Health en Orange, California. “Hablamos de ahogamiento y atragantamiento con los niños pequeños, y ahora empezamos a incluir el calor”, dijo. “Se ha convertido en algo más común como posible lesión”.
Por qué los niños son más vulnerables al calor
Los niños sudan menos que los adultos y tienen un metabolismo más alto que los hace calentarse más rápido. En calor extremo, su mayor relación superficie-masa aumenta la absorción de calor. Además, tienden a pasar más tiempo al aire libre.
En días calurosos, los padres deben estar atentos a las señales de enfermedad por calor. La falta de lágrimas o pañales mojados con regularidad podría indicar deshidratación en un bebé. Se recomienda alimentar a los lactantes en cantidades más pequeñas y con mayor frecuencia para asegurar una ingesta suficiente de líquidos.
Aunque no necesariamente son signos de enfermedad, la fatiga y la piel enrojecida probablemente significan que el niño necesita un descanso para refrescarse. La Dra. Williamson añadió que el aumento de la irritabilidad también podría indicar que el niño tiene demasiado calor.
Consejos para mantenerlos seguros
Evita salir durante las horas más calurosas del día, viste a los niños con ropa suelta y de colores claros, aplica protector solar y asegúrate de que reciban suficientes líquidos. Las frutas ricas en agua, como la sandía y las fresas, son excelentes bocadillos en el calor.
“Si tú tienes calor, tu bebé seguro que también lo tendrá”, afirmó la Dra. Debra Langlois, pediatra de University of Michigan Health C.S. Mott Children’s Hospital. Langlois recomendó limitar el tiempo que los bebés y niños pequeños pasan al aire libre cuando hace calor, aunque no aconseja permanecer estrictamente en interiores en ningún momento.
No cubras el cochecito con mantas
Este consejo puede parecer contradictorio. ¿Acaso no tiene sentido proteger a los niños del sol? Sin embargo, las mantas y otras cubiertas, incluso las finas, impiden la circulación del aire y atrapan el calor, lo que puede elevar la temperatura dentro del cochecito. En su lugar, usa un toldo para dar sombra.
La Dra. Williamson también recomienda revisar las partes metálicas que pueden calentarse y quemar a los niños.
No dejes a los niños en el coche
Incluso a la sombra y con las ventanas abiertas, la temperatura dentro de un coche puede aumentar drásticamente en poco tiempo. En 2025, 31 niños murieron por golpe de calor en vehículos, según la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras (NHTSA, por sus siglas en inglés).
La agencia recomienda a los cuidadores dejar un bolso u otro objeto personal en el asiento trasero, escribir una nota o colocar un peluche en el asiento del pasajero para asegurarse de no olvidar a un niño dentro. Si regresas a un coche estacionado con tu bebé en un día caluroso, verifica que las partes metálicas del asiento de seguridad no estén demasiado calientes. Para mayor comodidad, usa un parasol para mantener el interior más fresco y enciende el aire acondicionado con anticipación.
Para enfriar un coche caliente, los expertos recomiendan abrir las ventanas durante 10 a 20 segundos mientras el aire acondicionado está encendido.






