Personas diagnosticadas posteriormente con demencia de inicio temprano presentaron pérdidas de productividad laboral hasta 15 años antes de recibir el diagnóstico, según una investigación realizada en Finlandia. El estudio analizó a 793 pacientes de dos hospitales finlandeses y los comparó con 7 mil 926 participantes sin demencia.
La demencia de inicio temprano se diagnostica antes de los 65 años, cuando muchas personas aún trabajan y mantienen una alta actividad profesional. Por su edad, los primeros cambios pueden confundirse con agotamiento, depresión o falta de motivación.
Pérdidas económicas y diferencias según el tipo de demencia
Los participantes que desarrollaron demencia acumularon una pérdida promedio de 74 mil 577 euros por persona durante el periodo analizado. La reducción anual rondó los 12 mil euros, pero el momento en que comenzó a notarse varió según la enfermedad.
En enfermedad de Alzheimer, las diferencias laborales aparecieron aproximadamente seis años antes del diagnóstico. En demencia frontotemporal, cerca de 11 años antes. En enfermedades con acumulaciones de alfa-sinucleína, la pérdida fue evidente principalmente alrededor del diagnóstico.
Señales que van más allá del estrés
El bajo rendimiento no siempre se manifiesta como pérdida de memoria. Puede comenzar con dificultades para organizar actividades, seguir instrucciones, administrar tiempos o resolver problemas. También pueden surgir cambios de personalidad, impulsividad o apatía.
Estas señales son especialmente importantes cuando representan una ruptura con la forma habitual de trabajar. Olvidar ocasionalmente una cita es común; preocupa más que los errores aumenten y comiencen a interferir con las responsabilidades cotidianas.
Los investigadores aclararon que una reducción de productividad no demuestra demencia. Factores como un despido, una enfermedad física o el estrés pueden afectar el desempeño. El estudio encontró una asociación, pero no creó una prueba predictiva.
Cuando los cambios cognitivos persisten y son percibidos por familiares o compañeros, se recomienda una valoración médica. Algunas causas de problemas de memoria, como alteraciones tiroideas o deficiencias vitamínicas, pueden tratarse.
“La principal enseñanza no es vivir con miedo ante cada olvido, sino dejar de normalizar un deterioro progresivo bajo la idea de que únicamente se trata de estrés”, señalan los especialistas. Detectar temprano una alteración permite buscar su causa y tomar decisiones antes de que el problema avance.






