miércoles, febrero 25, 2026

SIN UNIFORMES, SIN REFACCIONES Y SIN RESPUESTAS: ASÍ OPERA PROTECCIÓN CIVIL Y BOMBEROS EN SAUCILLO

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Saucillo, Chih.– En el municipio del apodo, la realidad de Protección Civil y el Departamento de Bomberos parece más cercana a la improvisación que a la prevención.

Desde el año pasado —y lo que va del presente— no se han entregado uniformes nuevos al personal operativo. Elementos que arriesgan su vida en incendios, accidentes y rescates trabajan con equipo desgastado, parchado o simplemente insuficiente. Porque, al parecer, el fuego sí avisa… pero el presupuesto no.

A esto se suma la eliminación de prestaciones como el Infonavit y la reducción en la cobertura del seguro médico, dejando a los trabajadores con menos respaldo institucional. Paradójico: quienes protegen a la ciudadanía enfrentan emergencias todos los días, pero cuando se trata de su propia seguridad laboral, la respuesta es silencio administrativo.

En cuanto a las unidades, el panorama no mejora. Vehículos sin refacciones, patrullas de Tránsito que ya forman parte del folclor urbano y una máquina extintora —la única en funciones— “tira más aceite que agua”. Una metáfora mecánica bastante precisa del estado actual del departamento.

Más de tres meses lleva una unidad rápida detenida en un taller de Delicias. La pregunta es sencilla: ¿no hay recursos, faltan firmas o simplemente no hay voluntad? Mientras tanto, los minutos de respuesta ante una emergencia no esperan trámites.

La situación fue expuesta directamente al alcalde Fito Gardea. Lejos de generarse una solución inmediata, la relación institucional se tensó aún más. Si decir la verdad incomoda, el incendio no preguntará de qué lado está cada quien.

El problema no es exclusivo de Saucillo; muchos departamentos de bomberos en México enfrentan carencias similares. Sin embargo, esa estadística no extingue incendios ni rescata personas atrapadas. Aquí hablamos de una ciudad concreta, con ciudadanos reales que requieren unidades funcionales, personal capacitado y equipamiento digno.

La seguridad pública no es un gasto ornamental ni una concesión política. Es una obligación constitucional y moral. La ciudadanía eligió autoridades para servir, no para administrar excusas.

Hoy, en Saucillo, la pregunta no es si hay presupuesto. La pregunta es: ¿cuáles son las prioridades?

Porque cuando las luces de emergencia no encienden, lo que se apaga no es solo una sirena… es la confianza de la gente.

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