Las autoridades de Estados Unidos proponen imponer aranceles a las importaciones de 60 países ante casos de trabajo forzado, donde obtienen una ventaja competitiva desleal, entre los cuales está México.
La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR, en inglés) propone estos aranceles de 10 o 12.5% alegando que consideran que no aplican de forma efectiva prohibiciones sobre bienes fabricados con trabajo forzado y, por ello, obtienen una ventaja competitiva desleal.
La Sección 301 autoriza a la USTR, bajo instrucciones del presidente, a imponer aranceles como respuesta a prácticas comerciales de otros países que considere discriminatorias para las empresas estadounidenses.
El documento de la USTR evalúa si cada país cuenta con una prohibición formal para importar bienes producidos con trabajo forzado y si realmente hace cumplir esa prohibición o intenta impedir el ingreso de esos productos.
La propuesta indica que la tasa arancelaria dependerá de diversos criterios, entre ellos si el país de origen alcanzó un acuerdo comercial con la administración de Trump.
También contempla un mecanismo especial que permitirá que un determinado volumen de importaciones de prendas de vestir y textiles procedentes de ciertas economías ingrese a Estados Unidos con una tasa reducida.
México está en la lista de 60 países, pero tiene un acuerdo comercial con la administración de Trump, por lo que el arancel podría ser reducido o eliminado.






