Kyle Staller es gastroenterólogo, por lo que puede sorprender que muchos de sus pacientes acudan a él quejándose no solo de problemas estomacales, sino también cerebrales.
El síndrome del intestino irritable y otras disfunciones digestivas pueden ir acompañadas de confusión mental. Quien sufre estreñimiento e hinchazón, por ejemplo, puede describir “una sensación de pesadez o de estar agobiado tanto física como mentalmente”, dijo Staller, que trabaja en el Hospital General de Massachusetts, en Boston.
“Muchos de mis pacientes hablan de problemas como la fatiga, la niebla mental y la sensación de pereza”, añade.
Los científicos están avanzando en la comprensión de cómo la vía entre el cerebro y el sistema digestivo influye en nuestra salud general. Lo llaman el eje intestino-cerebro, y se ha demostrado que desempeña un papel importante en el sistema inmunitario, la ansiedad, la depresión, el metabolismo y la prevención de enfermedades. También puede afectar a la claridad mental.
Hemos preguntado a científicos y médicos qué hay que saber sobre el intestino y la niebla mental.
¿Cómo funciona el eje intestino-cerebro?
Hay miles de fibras que van del cerebro al abdomen y que se conocen como nervio vago. Es un conducto primario del eje intestino-cerebro. Y como nervio principal del sistema nervioso parasimpático, ayuda al cuerpo a descansar, digerir y desalentar la inflamación.
Las señales también van y vienen entre el intestino y el cerebro a través de las hormonas del estrés y las células inmunitarias. Las bacterias intestinales producen mensajeros químicos (neurotransmisores) como la serotonina, la dopamina y el GABA, que afectan al sistema nervioso. Cuando entran en el torrente sanguíneo o estimulan el nervio vago, pueden ayudar a mejorar el estado de ánimo, impulsar la motivación y calmar el sistema nervioso.
Esta comunicación constante mantiene en equilibrio los sistemas del organismo.
¿Cómo se relacionan los problemas digestivos con la niebla mental?
La niebla mental es el resultado de “malas conexiones” entre el intestino y el cerebro, dijo Gerard Clarke, profesor de ciencias neuroconductuales del University College Cork, Irlanda, quien estudia los efectos de las bacterias intestinales en el cerebro y el comportamiento.
Algunas causas de los problemas digestivos también están asociadas a la niebla mental, como la mala alimentación, los cambios hormonales asociados a la menopausia, la ansiedad y las infecciones.
Además, la disfunción del sistema nervioso autónomo, término que engloba diversos trastornos que dificultan el control del ritmo cardíaco, la presión arterial y la temperatura, puede causar problemas digestivos y niebla mental, dijo Staller.
No está del todo claro cómo la disfunción digestiva conduce a la niebla mental. En algunas personas con problemas digestivos, como el síndrome del intestino irritable, los nervios del intestino se vuelven cada vez más sensibles. A medida que el intestino envía señales de socorro al cerebro, estas alertas se intensifican.
Es similar a “un micrófono colocado demasiado cerca de un altavoz”, dijo Staller. “Las pequeñas señales se retroalimentan, se amplifican y rápidamente se vuelven abrumadoras”. Eso puede hacer que problemas como los gases o la hinchazón resulten insoportables y, en última instancia, distraigan, lo que posiblemente provoque niebla mental, añadió.
Un estudio publicado en octubre descubrió que más de la mitad de los 100 participantes sufrían niebla mental junto con SII o gastroparesia, una enfermedad crónica en la que el estómago tiene dificultades para vaciar su contenido en el intestino delgado.
¿Qué papel desempeña el microbioma?
El microbioma intestinal está compuesto por billones de bacterias, virus y hongos que habitan en el tracto intestinal. Un microbioma diverso ayuda a protegernos de las enfermedades, a reducir la inflamación y a producir y regular los neurotransmisores que afectan a nuestro estado de ánimo y a la función cerebral.
Según dijo Clarke, las señales de nuestros microbios pueden afectar a muchas de las regiones cerebrales asociadas a la niebla. Entre ellas están el hipocampo, responsable del aprendizaje y la memoria; el córtex prefrontal, asociado a la toma de decisiones y la claridad de pensamiento, y la amígdala, que es el núcleo central del cerebro para procesar el miedo y la ansiedad.
A veces, dijeron los expertos, nuestro microbioma se desajusta por problemas relacionados con la dieta, el estrés, la falta de sueño o de ejercicio, los medicamentos, la menopausia, las infecciones o la inflamación crónica.
Un tipo de desequilibrio en la comunidad microbiana del intestino es el sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado, o SIBO, por su sigla en inglés, que puede causar hinchazón y diarrea.
En un pequeño estudio de 2018 de alrededor de 40 personas, los investigadores encontraron una conexión entre la niebla mental y el SIBO entre los pacientes que tomaban probióticos. Los síntomas de los pacientes mejoraron después de tomar antibióticos y dejar los probióticos.
En lugar de colonizar el colon, los probióticos se concentraron en el intestino delgado y produjeron demasiado ácido d-láctico, difícil de metabolizar para el ser humano, dijo Satish Rao, gastroenterólogo y profesor de medicina de la Universidad de Augusta, Georgia, quien fue el autor principal del estudio.
“Cuando se acumula, uno se vuelve nebuloso”, añadió.
Algunas personas suponen que tomar probióticos es útil para la digestión, sobre todo después de un tratamiento con antibióticos. Los expertos dijeron que, aunque se ha demostrado que los probióticos son útiles en determinados contextos, actualmente no hay suficientes pruebas científicas que respalden su uso generalizado.
¿Mejorar la salud intestinal reducirá la niebla mental?
Es posible. Los científicos no han descubierto una forma específica de combatir la niebla mental a través del intestino, pero trabajar para mantener un intestino sano puede ayudar a tener una mente más clara.
Para ello, dijo Clarke, hay que comer alimentos sanos que ayuden a los microbios intestinales. Los microbios dependen de la fibra como fuente importante de nutrientes, así que prueba alimentos ricos en fibra, como verduras, legumbres, frutos secos y cereales integrales. También ayuda añadir más alimentos fermentados a la dieta, como yogur, kéfir, chucrut y kimchi.
Megan Riehl, psicóloga de la Universidad de Míchigan especializada en trastornos gastrointestinales y otras afecciones digestivas, sugirió también dormir lo suficiente, hacer ejercicio moderado e intentar una “limpieza suave de la dieta”, por ejemplo limitando el consumo de cafeína, alcohol y alimentos ultraprocesados y bajos en fibra.
Staller también abogó por una buena nutrición: “Las dietas sanas, basadas en plantas, probablemente seguirán mostrando beneficios y resistirán el paso del tiempo por encima de las modas que van y vienen”.






