Con la ilusión de ver a sus hijos regresar a la escuela, pero con la preocupación reflejada en el rostro, así se alistan los padres de familia para este próximo regreso a clases.
La situación no es fácil. Los útiles están por las nubes y cada libreta, cada lápiz, cada mochila, se convierte en un sacrificio.
Son muchos los que batallan, los que recorren papelerías comparando precios, haciendo cuentas que no alcanzan. Padres y madres que no quieren que a sus hijos les falte nada, aunque eso signifique quedarse sin nada ellos.
Hay quienes tienen que pedir prestado, endeudarse, empeñar lo poco que tienen, y otros que desde semanas atrás van juntando peso por peso, guardando de a poco para poder comprar lo indispensable.
Porque al final, entre la carestía y la necesidad, lo que no se les acaba nunca a los padres son las ganas de que sus hijos sigan estudiando.






