CANSANCIO Y DOLOR DE HUESOS PODRÍAN SER POR FALTA DE VITAMINA D

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La deficiencia de vitamina D puede avanzar sin señales claras y pasar inadvertida durante meses. Cuando es intensa o se prolonga, afecta principalmente a los músculos y los huesos, ya que esta vitamina ayuda al organismo a absorber calcio y fósforo.

Entre los síntomas posibles está el cansancio persistente, incluso después de dormir lo suficiente. También pueden aparecer debilidad muscular, dolor o sensibilidad en los huesos, molestias musculares y calambres. Estas señales son poco específicas y pueden deberse a anemia, problemas de sueño, estrés u otras condiciones.

La dificultad para subir escaleras, levantarse de una silla o realizar actividades que antes resultaban sencillas puede acompañar una deficiencia importante. En personas mayores, la debilidad muscular puede afectar el equilibrio y aumentar el riesgo de caídas.

Otro posible indicio es el dolor profundo en la espalda, las caderas, la pelvis o las piernas. En casos graves, la falta prolongada de vitamina D puede provocar osteomalacia, una condición en la que los huesos se debilitan, causan dolor y se vuelven más vulnerables a las fracturas.

Algunas personas también reportan cambios de ánimo, irritabilidad o bajo estado emocional. Sin embargo, estos síntomas no demuestran por sí solos que exista una deficiencia. Lo mismo ocurre con las infecciones recurrentes: la vitamina D participa en el sistema inmunitario, pero enfermarse con frecuencia puede tener numerosas causas.

La forma más confiable de confirmar el problema es mediante un análisis de sangre que mida la concentración de 25-hidroxivitamina D. La prueba puede ser especialmente útil en personas con poca exposición solar, adultos mayores, personas con piel oscura o con enfermedades que dificultan la absorción de nutrientes.

El cuerpo puede producir vitamina D cuando la piel recibe luz solar, pero no existe un tiempo seguro y universal de exposición. Este depende del tono de piel, la hora, la ubicación, la estación y el riesgo individual de cáncer de piel. Permanecer más tiempo bajo el sol no siempre significa obtener más beneficio y sí puede aumentar el daño cutáneo.

La vitamina D también se obtiene de pescados grasos como salmón, sardina, atún y caballa, además de yema de huevo y productos fortificados. En ciertos casos, un profesional puede indicar suplementos con una dosis adaptada a los resultados del análisis.

No conviene consumir dosis altas por cuenta propia. El exceso de vitamina D puede elevar peligrosamente el calcio en la sangre y causar náuseas, debilidad, deshidratación, cálculos renales o daño en los riñones. Ante cansancio prolongado, dolor óseo o debilidad muscular, lo adecuado es buscar una evaluación médica.

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