Saucillo, Chih.- Una denuncia difundida públicamente en redes sociales encendió nuevamente las alertas en torno a la situación que viven algunas alumnas de la Escuela Normal Rural “Ricardo Flores Magón” de Saucillo, luego de que una madre de familia asegurara que su hija tuvo que ser trasladada en ambulancia tras presentar un severo cuadro físico y emocional durante su estancia en el plantel.
De acuerdo con el testimonio publicado por la madre, acudió a recoger a su hija y la encontró “quebrantada, llena de miedos y lesionada”, señalando además que presuntamente habría sido amenazada y que no se le permitió comunicarse con su familia ni salir del plantel de manera inmediata. La joven habría requerido atención médica y terminó internada, según lo relatado por su familiar.
La denunciante también afirmó que más de una veintena de alumnas habrían requerido atención hospitalaria o acudido al IMSS, y acusó la existencia de presuntas prácticas de castigo físico y psicológico contra estudiantes de nuevo ingreso. Entre los señalamientos menciona ejercicios excesivos, falta de descanso, problemas para acceder a agua potable y atención médica, así como otras situaciones que, de comprobarse, podrían representar una grave vulneración de los derechos de las estudiantes.
Uno de los señalamientos más delicados apunta a que algunas alumnas serían menores de edad y que presuntamente permanecerían dentro del internado sin posibilidad de salir. La madre también aseguró contar con fotografías y otras pruebas que, dijo, estaría dispuesta a presentar ante las autoridades correspondientes, además de afirmar que ya existen denuncias relacionadas con estos hechos.
La Escuela Normal Rural “Ricardo Flores Magón” funciona como internado para jóvenes que cursan las licenciaturas en Educación Preescolar y Primaria. La institución ya ha enfrentado anteriormente señalamientos relacionados con prácticas de inducción, intimidación y presuntos castigos hacia alumnas, situaciones que incluso han llegado a instancias de derechos humanos en años anteriores.
Hasta el momento, los señalamientos difundidos corresponden al testimonio de una madre de familia y no constituyen por sí mismos una confirmación de los hechos. Será necesario que las autoridades educativas, de seguridad y de protección a niñas, niños y adolescentes investiguen las acusaciones y determinen si existe responsabilidad. La exigencia central de las familias sería esclarecer lo ocurrido y garantizar la integridad física y emocional de las estudiantes.
Mauro Moreno






