Al preparar camarones, uno de los temas más comunes en la cocina es la llamada “vena negra” que recorre su lomo. En realidad, no se trata de una vena, sino del intestino del camarón, un pequeño conducto donde se acumulan restos de arena y desechos. Aunque no es peligrosa para la salud, su aspecto y textura pueden resultar poco apetitosos.
Desde el punto de vista nutricional, comer la vena del camarón no representa un riesgo grave, siempre que el producto esté bien cocido. El calor elimina la mayoría de las bacterias que podrían encontrarse ahí. Sin embargo, algunos chefs y nutriólogos recomiendan retirarla por motivos de higiene y presentación, ya que puede dar un sabor amargo o arenoso.
Los camarones pequeños suelen tener una vena casi imperceptible, por lo que muchas veces se dejan tal cual. En cambio, en los camarones medianos o grandes, su extracción es más sencilla y mejora notablemente la textura final del platillo.
Paso a paso para quitar la vena del camarón
Descongela y limpia los camarones con agua fría.
Retira la cáscara, si lo prefieres, dejando la cola para una mejor presentación.
Haz un corte superficial a lo largo del lomo del camarón con un cuchillo pequeño o pelador.
Localiza la vena oscura (el intestino) y extráela suavemente con la punta del cuchillo o un palillo.
Enjuaga nuevamente los camarones bajo el chorro de agua fría para eliminar residuos.
Sécalos con papel absorbente antes de cocinarlos.






