martes, febrero 10, 2026

¿POR QUÉ LA SED PERSISTENTE PODRÍA SER GRAVE PARA TU SALUD?

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Sentir sed de manera persistente, aun cuando se consume suficiente agua y sin un diagnóstico de diabetes mellitus, representa un desafío médico que no debe pasarse por alto.

De acuerdo con la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, cuando esta sensación no cede, es necesario investigar causas que van más allá de una simple deshidratación, ya que puede tratarse de un indicador de alteraciones fisiológicas, hormonales o incluso psicológicas.

Especialistas señalan que la sed constante suele presentarse acompañada de otros síntomas como necesidad frecuente de orinar (poliuria), sequedad bucal prolongada, cansancio inusual y, en algunos casos, pérdida de peso inexplicada o cambios en el apetito. Estos signos ayudan a orientar el diagnóstico y a determinar cuándo es indispensable acudir a una evaluación médica, especialmente para descartar padecimientos más complejos.

En el ámbito clínico, la sed excesiva se conoce como polidipsia. Aunque comúnmente se asocia con la diabetes mellitus, su presencia sin esta enfermedad debe considerarse un síntoma y no una condición aislada. Entre las causas más frecuentes se encuentran la deshidratación, el consumo elevado de sal o alimentos muy condimentados, así como el uso de ciertos medicamentos, como diuréticos o litio, que pueden provocar sed como efecto secundario.

Una causa específica es la diabetes insípida, un trastorno distinto a la diabetes mellitus que se origina por una deficiencia o mala respuesta a la hormona antidiurética (ADH). Esta alteración provoca una eliminación excesiva de agua a través de la orina, generando una sed intensa y continua. Asimismo, desequilibrios en los electrolitos, como niveles elevados de calcio (hipercalcemia) o alteraciones en el sodio, pueden afectar el control hídrico del organismo.

La función renal también juega un papel clave en la regulación de líquidos, por lo que enfermedades renales u otros trastornos metabólicos pueden manifestarse con sed constante. Además, existen causas no físicas, como la polidipsia psicógena o potomanía, asociada a ciertos trastornos psiquiátricos, en la que el impulso por beber líquidos es compulsivo y no responde a una necesidad real del cuerpo.

Ante este panorama, los expertos recomiendan acudir al médico cuando la sed no se alivia con la ingesta de agua y se acompaña de otros síntomas. La evaluación clínica suele incluir análisis de sangre y orina para revisar electrolitos, función renal y equilibrio hormonal, con el fin de identificar la causa y establecer un tratamiento oportuno.

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