Drake Maye admitió que disputó el Super Bowl LX con molestias físicas y que incluso recibió una inyección antes del partido, tras la dura derrota de los Patriots ante la defensiva de los Seahawks.
El mariscal de campo reconoció que arrastraba dolor en el hombro derecho desde la final de la Conferencia Americana, situación que lo afectó durante la semana previa al juego más importante de la temporada.
“Me lo inyecté, así que no sentía mucho. Estaba listo para jugar y se sentía bien”, declaró Maye, quien descartó usar la lesión como excusa por su actuación.
El quarterback también aceptó la superioridad del rival y asumió la responsabilidad del resultado. “Definitivamente duele. Jugaron mejor que nosotros esta noche”, expresó tras el partido.
Finalmente, Maye dejó claro que su prioridad fue competir pese a las molestias. “No pondría al equipo en peligro de no ser yo mismo. Simplemente no hice jugadas esta noche”, concluyó.






