Durante décadas, la alimentación cotidiana estuvo marcada por el temor de las grasas y una aparente normalización del consumo de azúcar, por lo que aquí te contaremos más sobre qué dicen los expertos sobre este consumo.
La evidencia científica actual apunta a que el exceso de azúcar es más perjudicial para el metabolismo de lo que se creía.
El hígado es el órgano encargado de procesar los nutrientes y eliminar toxinas del organismo.
Cuando una persona ingiere más azúcar de la que necesita (especialmente fructosa y azúcares refinados) el cuerpo no puede utilizarla toda como fuente de energía.
En respuesta, el hígado convierte ese excedente en grasa, la cual puede acumularse progresivamente en sus células.
Este proceso es el origen del hígado graso no alcohólico, una enfermedad que no está directamente relacionada con el consumo de alcohol, pero que sí se asocia a dietas ricas en azúcares, harinas refinadas y alimentos ultraprocesados.






