Un bombardeo de misiles y drones rusos que duró varias horas mató al menos a 18 personas en la capital de Ucrania, entre ellas cuatro niños, en la madrugada del jueves, dijeron las autoridades.
El ataque, menos de dos semanas después de la cumbre del presidente Donald Trump en Alaska con el presidente ruso Vladimir Putin, mostró cómo la reciente agitación diplomática estadounidense ha hecho poco por cambiar la determinación del Kremlin de continuar la lucha en Ucrania.
Desde que Trump sacó a Putin del aislamiento diplomático occidental al invitarlo a Anchorage, Rusia no ha hecho concesiones significativas en ninguno de los principales puntos de fricción con Ucrania, lo que impide que ambas partes avancen hacia la paz. El ataque del jueves fue el mayor perpetrado por Rusia contra la capital de Ucrania, Kiev, desde la reunión de Alaska.
Las autoridades ucranianas dijeron que al menos 45 personas habían resultado heridas. Un edificio de apartamentos de cinco plantas quedó destruido y otras viviendas sufrieron daños. Un misil alcanzó también un centro comercial del centro de Kiev, dijeron las autoridades, y edificios pertenecientes a la misión de la Unión Europea y al British Council sufrieron daños. Funcionarios europeos denunciaron los ataques rusos.
En total, dijeron las autoridades, Rusia lanzó 598 drones y 31 misiles en el asalto nocturno a Kiev y otras ciudades. Las defensas ucranianas derribaron 563 drones y 26 misiles, según las autoridades ucranianas.
El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, dijo que el bombardeo ruso era la respuesta del Kremlin a la reciente oleada diplomática destinada a detener los combates.
“Rusia elige la balística en lugar de la mesa de negociaciones”, escribió Zelenski en las redes sociales. “Elige seguir matando en lugar de poner fin a la guerra. Y esto significa que Rusia sigue sin temer las consecuencias”.
Dmitri Peskov, portavoz del Kremlin, se refirió al asalto a Kiev el jueves, y afirmó que “la operación militar especial continúa”, término oficial ruso para referirse a la guerra, y señaló que las fuerzas ucranianas seguían atacando infraestructuras rusas. Peskov también dijo que “Rusia mantiene su interés en continuar el proceso de negociación”.
El ataque ruso a la capital ucraniana se produjo 13 días después de que Trump y Putin se reunieran en Anchorage en una cumbre de un día para discutir un acuerdo para la guerra.
Antes de la reunión, Trump había dicho que estaba de acuerdo con las exigencias ucranianas y europeas de que un alto al fuego debe preceder a cualquier conversación de paz sustantiva. Rusia ha insistido en que esas conversaciones, que podrían abarcar cuestiones difíciles como las ganancias territoriales rusas y las garantías de seguridad ucranianas, deben preceder al alto al fuego. Ello permitiría a Rusia seguir presionando su ventaja en el campo de batalla mientras se prolongan las negociaciones.
Tras la cumbre de Alaska, Trump dio marcha atrás en su exigencia de un alto al fuego preliminar, a instancias de Putin. Desde entonces, los combates han continuado a lo largo de las líneas del frente, al igual que los bombardeos con misiles y drones sobre ciudades ucranianas.
Aunque Trump ha expresado en ocasiones su frustración por las continuas andanadas de Putin contra Ucrania, no ha cumplido sus amenazas de imponer nuevas sanciones económicas contra el Kremlin.
“Cada conversación que tengo con él es una buena conversación”, dijo Trump a los periodistas en el Despacho Oval el lunes. “Y luego, desafortunadamente, se carga una bomba en Kiev o en algún lugar, y entonces me enfado mucho por ello”.
Trump dijo que seguía creyendo que “vamos a acabar con la guerra”, pero reconoció que “es difícil”.
Mientras la Casa Blanca prosigue sus esfuerzos diplomáticos, Zelensky dijo el miércoles que su jefe de gabinete, Andriy Yermak, y el jefe del Consejo de Seguridad del país, Rustem Umerov, se reunirían con el equipo de Trump el viernes en Nueva York. Discutirán las garantías de seguridad que deben incluirse en cualquier futuro acuerdo de paz, según Zelenski.
El jueves se reportó incendios y caída de escombros en al menos 23 localidades de los alrededores de Kiev durante la noche, y al amanecer aún se oían misiles y drones sobrevolando la ciudad. Un funcionario del servicio de emergencias de la ciudad dijo que se había rescatado a personas de entre los escombros del edificio de apartamentos destruido.
En referencia a los daños sufridos por la misión de la Unión Europea, el ministro de Asuntos Exteriores ucraniano, Andrii Sybiha, dijo que Rusia había atacado a diplomáticos, lo cual violaba la Convención de Viena.
La embajadora de la Unión Europea en Ucrania, Katarina Mathernova, dijo en X: “La ‘paz’ de Rusia anoche: un ataque masivo contra Kiev con drones y misiles balísticos. Esta es la verdadera respuesta de Moscú a los esfuerzos de paz”.
Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, dijo en las redes sociales que la delegación de la Unión Europea estaba a salvo. Dijo que el jueves había hablado por separado con Zelenski y Trump.
El primer ministro británico, Keir Starmer, dijo que el edificio de Kiev que alberga el British Council, institución cultural y educativa internacional patrocinada por su gobierno, también había sufrido daños.
“Mis pensamientos están con todos los afectados por los insensatos ataques rusos contra Kiev”, escribió en X. El Reino Unido dijo que había convocado al embajador ruso para protestar por el ataque.
En las horas posteriores a los ataques, los residentes del edificio de apartamentos destruido permanecían en la hierba, envueltos en mantas. Seis bolsas negras de plástico para cadáveres yacían entre los álamos, junto a la entrada destrozada del edificio.
Svitlana Lytvynenko, de 21 años, jefa de ventas, dijo que había saltado de la cama con su novio tras oír una explosión cerca, hacia las 3 a. m., y había corrido al sótano del edificio. Le siguió otro impacto, este directamente sobre su edificio, que levantó una nube de polvo.
“Empezó a arder, se rompió la tubería de agua y el agua empezó a caer sobre nosotros”, dijo. “Corrimos hacia la salida cuando otra explosión alcanzó el edificio y entonces cayeron escombros y la gente empezó a gritar que estábamos atrapados”.
Consiguieron salir, aunque la pierna de su novio resultó herida, dijo, y la pareja consiguió llegar a otro refugio antiaéreo. Dijo que no podía hablar allí, debido al pánico y al aire polvoriento.
Su vecino, Denys Otstavkin, de 27 años, no llegó a tiempo al refugio y salía corriendo de un portal cuando se produjo una explosión. Tanto él como Lytvynenko dijeron que vieron muchos coches arder y grandes nubes de humo.
Según Svitlana Vodolaha, portavoz del servicio de emergencias de la ciudad, se desplegaron al menos 500 trabajadores de emergencias para ayudar a la población de los alrededores de Kiev. Cuando los trabajadores de emergencia llegaron al edificio de apartamentos de cinco plantas, dijo, había gente que gritaba pidiendo ayuda bajo los escombros. Tres de ellas fueron rescatadas, añadió.
Antes, el miércoles por la tarde, los avisos de ataque aéreo y los informes de las redes sociales que rastrean los ataques rusos habían llevado a algunos residentes a dirigirse a las estaciones de metro para pasar la noche. Otros solo acudieron tras oír las explosiones.
Tetyana Ivashchuk, de 64 años, fue a una estación de metro del centro de Kiev a las 3 a. m. y pasó horas sentada en un banco. “Siempre vengo cuando siento miedo”, dijo.
Al principio, solo una decena de personas acudieron a la estación, pero otras fueron llegando a medida que continuaban los ataques. A las 6 a. m., más de 100 personas dormían o descansaban en el suelo, incluso cuando los primeros trenes empezaron a llevar a otros al trabajo.
La gente miraba fijamente sus teléfonos, y leía actualizaciones sobre las víctimas. “Veo que ha muerto alguien”, dijo una mujer sentada frente a Ivashchuk. Ambas asintieron con tristeza y volvieron a sus pantallas.
