Mascar chicle no solo es un gusto común, también puede traer beneficios para el cerebro y diversos estudios señalan que este hábito ayuda a mejorar la concentración y a reducir el estrés en la vida diaria.
Al masticar, la mandíbula se mueve de forma constante y esto activa varias áreas del cerebro. Este movimiento aumenta el flujo de sangre hacia zonas importantes, como la parte frontal del cerebro, que se encarga de la atención, la memoria y la toma de decisiones.
Gracias a este aumento de oxígeno, el cerebro puede trabajar mejor. Las personas procesan la información más rápido, se mantienen alertas por más tiempo y cometen menos errores cuando realizan tareas largas o repetitivas, como estudiar o manejar.
Además, mascar chicle también tiene un efecto calmante. El movimiento rítmico ayuda a disminuir la ansiedad y a ignorar ruidos molestos del entorno, lo que permite mantener la calma sin perder la concentración.
Especialistas indican que los chicles con sabores como menta o cítricos pueden aumentar esta sensación de relajación, ya que estimulan los sentidos y generan mayor bienestar.






