Para mucha gente, el baile se parece más a un juego que a un ejercicio, lo que ayuda a explicar su perdurable atractivo como forma de ejercicio.
Lo que empezó como “baile aeróbico” en la década de 1970 ha evolucionado con la ciencia del ejercicio (y las listas de reproducción contemporáneas) hasta convertirse en las clases de baile cardiovascular, o cardio dance, de hoy en día, que suelen ser sesiones de gran energía en las que participa todo el cuerpo.
El baile es “ejercicio disfrazado”, dijo Alycia Fong Yan, profesora titular de ciencias del ejercicio y del deporte en la Universidad de Sídney, quien ha publicado varios estudios sobre los beneficios para la salud de esta disciplina. Y algunas investigaciones sugieren que es más probable que la gente se quede en los programas de entrenamiento con baile en comparación con otras formas de ejercicio: cuando un entrenamiento parece divertido y no un trabajo, “simplemente sigues haciéndolo”, dijo.
En las últimas décadas, cada vez más investigaciones han descubierto que el baile puede ser tan beneficioso para la salud cardiovascular como otras formas habituales de ejercicio aeróbico, cuando se realiza a una intensidad entre moderada y vigorosa.
Los estudios también sugieren que el baile puede ser una forma eficaz de cultivar la fuerza, el equilibrio y la coordinación, y puede ayudar a controlar el dolor crónico.
“Subestimamos cuánto hace el cuerpo exactamente” cuando bailamos, dijo Fong Yan. Esto es especialmente cierto cuando se hacen repeticiones de movimientos como las sentadillas, que para algunas personas son menos tediosas en una rutina de baile que en un entorno tradicional de gimnasio, explicó.
Bailar puede tener beneficios psicológicos y cognitivos poderosos, ayudando a mejorar el estado de ánimo y la memoria. Un estudio de revisión de 2024 descubrió que, para algunas personas, bailar era más eficaz para mejorar los síntomas de la depresión que cualquier otra forma de ejercicio.
Cuando bailas con otras personas, también puedes experimentar los numerosos beneficios para la salud de ser sociable, señaló Erica Hornthal, una terapeuta de baile que vive en Chicago.
Crea tu propio entrenamiento con baile
Bailar para estar en forma no tiene por qué ser complicado.
Empieza poniendo música que haga que te den ganas de moverte, dijo Hornthal. La música de ritmo relativamente rápido (120 pulsaciones por minuto o más) puede ayudarte a moverte a mayor intensidad que la música lenta.
Después, calienta moviéndote suavemente, de cualquier forma que te haga sentir bien. Puedes mover la cabeza, marchar en tu sitio o saltar de un lado a otro. Al cabo de unos minutos, empieza a bailar con un nivel de intensidad de moderado a vigoroso. “Tiene que aumentar realmente el ritmo cardíaco”, dijo Fong Yan. “Necesitas sudar. Necesitas estar un poco sin aliento y solo poder hablar en frases cortas”. Esfuérzate por mover todo el cuerpo, añadió.
Si buscas una estructura, o simplemente inspiración, puedes alternar entre estos populares movimientos de baile cardiovascular. Si también quieres ejercitar el cerebro, prueba a repetir estos movimientos en un orden concreto:
Sentadillas al ritmo de la música
Pasos laterales con elevación de brazos
Saltos con un brazo
O simplemente muévete al ritmo de la música. Piensa en cómo bailabas de niño, dijo Hornthal, sacudiéndote el estrés, soltándote y divirtiéndote.
“Realmente creo que cualquiera puede bailar”, dijo Sadie Kurzban, fundadora de la franquicia de baile cardiovascular 305 Fitness. “Puedes no tener ritmo y seguir bailando. Puedes estar sentado y seguir bailando”.
Dónde tomar una clase de baile cardiovascular
Si quieres más orientación, muchos gimnasios y centros recreativos ofrecen clases de baile cardiovascular. Algunos ofrecen estilos específicos de danza, como el hip-hop, o programas como Zumba o Jazzercise. También puedes encontrar clases de ejercicios de baile en YouTube y en plataformas como Apple Fitness y Peloton.
Si no tienes experiencia siguiendo coreografías, empieza por seguir los movimientos de las piernas del instructor, y luego añade los brazos, dijo Kurzban. Y si una clase te parece demasiado exigente al principio, no te preocupes por igualar la habilidad o la intensidad del instructor. Haz todo lo posible por seguir los pasos y moverte al compás.






