México.- El asesinato de Enrique «Kiki» Camarena marcó un antes y después en la relación entre México y Estados Unidos y en la organización del crimen organizado para traficar sustancias ilegales hacia ese país.
Rafael Caro Quintero era reclamado por EU por el homicidio de este agente de la DEA, registrado en 1985, hace 40 años.
El narcotraficante, de 72 años de edad, fue recapturado el 15 de julio de 2022 en Choix, Sinaloa, con base en la orden de detención provisional con fines de extradición girada en 2013.
EL CÁRTEL DE GUADALAJARA
Nacido el 24 de octubre de 1952 en Badiraguato, Sinaloa, tierra de los capos más importantes en México, Caro Quintero fue el artífice del centro de producción de droga más importante del que se tenga noticia.
A principios de la década de los años 80, fundó el Cártel de Guadalajara junto con los también sinaloenses Miguel Ángel Félix Gallardo y Ernesto Fonseca Carrillo, conocido como “Don Neto” y tío de Amado Carrillo Fuentes.
SU IMPERIO
A principios de los años 80, Caro Quintero empezó a “colonizar” Sonora y Chihuahua, donde compró junto con sus socios predios colindantes a un poblado de nombre “El Búfalo”, y perforó pozos e irrigó tierras para crear un oasis agroindustrial de 12 kilómetros cuadrados para sembrar droga.
En el rancho tenía trabajando a más de 4 mil campesinos y donde la entonces PGR incautó 6 mil toneladas de mariguana, hasta hoy el récord mundial de aseguramiento de droga en un solo lugar.
EL CASO CAMARENA
En 1981, el agente de la DEA Enrique Camarena Salazar fue trasladado a Jalisco para infiltrarse en el Cártel de Guadalajara. Su trabajo ayudó a romper varios grupos delictivos con éxito. Uno de los golpes de Camarena fue en 1982, cuando fueron confiscadas 220 hectáreas en San Luis Potosí, propiedad de Caro Quintero.
En noviembre de 1984, el Ejército intervino el rancho y desmanteló este centro de producción de mariguana, gracias a información y gestiones de la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA).
Como represalia, el 7 de febrero de 1985 Enrique Camarena Salazar “Kiki Camarena” y el piloto mexicano Alfredo Zavala Avelar fueron secuestrados en Guadalajara. Sus cadáveres fueron hallados el 5 de marzo de ese año en Michoacán.
LA HUIDA Y CAPTURA
La Operación Leyenda, llevada a cabo por los agentes de la DEA, alcanzó a Caro Quintero. Él escapó a Costa Rica para evitar su arresto, pero a inicios de abril de 1985 fue localizado en la residencia “California”, en la localidad de San José. Junto con él fueron detenidos cuatro cómplices.
También se encontraba Sara Cosío, sobrina del político Guillermo Cosío Vidaurri. Medios de la época señalaron que Caro Quintero estaba obsesionado con la joven y por eso la había secuestrado; otros aseguraban que tenían una relación sentimental.
Al narcotraficante también lo acusaron de los homicidios de los estadounidenses John Clay Walter y Alberto Felipe G. Radelat, el 30 de enero de 1985, a quienes supuestamente confundieron con agentes de la DEA.
LA LIBERACIÓN
El juicio en contra del capo terminó en 2009 con una sentencia firme en su contra: 40 años de prisión por narcotráfico y por el asesinato de Camarena.
Sin embargo, una carta firmada por una funcionaria de la Embajada de Estados Unidos le abrió la puerta. En el documento, solicitado por la PGR para aclarar las funciones de Camarena, se detallaba que era agente de la DEA acreditado ante el Gobierno de México y con pasaporte oficial, pero se agregó que no tenía título diplomático o consular.
Un tribunal concluyó que la justicia federal no era competente para juzgarlo, pues los delitos de secuestro y homicidio son del fuero común.
El 9 de agosto de 2013, después de 28 años de encierro, el traficante abandonó el penal de Puente Grande, en Jalisco.
EL FALLO EN SU CONTRA
Años más tarde, la Suprema Corte de Justicia de la Nación revocó la resolución que le otorgó la libertad y, en cumplimiento, el 22 de enero de 2015 el Segundo Tribunal Unitario Penal de Jalisco ordenó su reaprehensión y ratificó su condena de 40 años de cárcel.
La búsqueda para capturar de nuevo al capo incluyó 12 intentos fallidos, según afirmaron a The Washington Post funcionarios y ex funcionarios de la DEA.
LA RECAPTURA
El 15 de julio de 2022, el miembro fundador del Cártel de Guadalajara fue detenido en Choix, Sinaloa, durante un operativo de fuerzas federales.
Según un reporte de la Marina, fue detenido sobre las 12:50 horas, después de ser descubierto por la perra “Max”, que lo olfatea oculto en un matorral.
DECÍA QUE NO ERA CARO QUINTERO
El sitio de internet Aristegui Noticias publicó una entrevista con Caro Quintero realizada en enero de 2018, en la cual negó contestar varias preguntas sobre si funge actualmente como uno de los líderes del Cártel de Sinaloa.
“Yo no pertenezco a ningún cártel. Como ya le dije en una ocasión yo no voy a volver al narcotráfico nunca”, aseguró en la entrevista desde un escondite en la Sierra Madre Occidental, según relató la periodista Anabel Hernández.
“¡Quien lo diga, miente!, miente y que me lo comprueben”.
Uno de los argumentos que presentó ante un juzgado federal para evitar su extradición y ser juzgado en Estados Unidos por el Caso Camarena y otras tres acusaciones, es que él no es el capo de la droga que busca el Departamento de Justicia.
De acuerdo con documentos judiciales a los que REFORMA tuvo acceso, el capo solicitó que se lleven a cabo 10 dictámenes periciales, entre ellos los de sistema de identidad fisonómica, fotografía forense y documentos-copía, para tratar de demostrar que su captura fue un error y que, en todo caso, el verdadero traficante de drogas sigue allá afuera.
LA RECOMPENSA
La Agencia para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA,por sus siglas en inglés) colocó al Rafael Caro Quintero en el primer lugar de su lista de las personas más buscadas.
Desde abril de 2018, la dependencia había aumentado la recompensa por el capo, pasando de 5 millones a 20 millones de dólares.
En marzo de 2023, el Departamento de Estado presentó a México la petición formal de extradición contra el capo para juzgarlo por 19 cargos en cuatro distintas Cortes y no sólo por el Caso Camarena, el único expediente por el que había solicitado su detención provisional.
Entre los delitos por los que pretende llevarlo ante la justicia, están dos cargos por homicidio y dos por secuestro, incluido el caso del agente de la DEA, Enrique Camarena Salazar, hallado muerto el 5 de marzo de 1985.
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